El viernes pasado asistí a una interesante charla en el OME sobre reputación online de la mano de Víctor Puig de Overalia.
Una de las cosas que más me llamaron la atención fue cómo Google se convierte en medidor de nuestra buena o mala reputación y cómo a través de él se debe trabajar.
Es decir, si una marca teclea su nombre en Google y en los primeros 10 resultados (que son los que consultan el 80% de los usuarios) aparecen su página web, su blog corporativo y otros resultados en los que no hay ningún mal comentario sobre sus productos, el usuario, tiene una buena impresión sobre esa marca.
Sin embargo, si en estos primeros 10 resultados hay uno de los cuales que es una opinión desfavorable sobre un producto de esta marca, sobre su atención al cliente u otra cosa, da igual que la marca tenga un estupendo blog corporativo o una estupenda página web, su imagen ya está dañada en Internet.
Está claro que en el primer caso se debe seguir trabajando tal y cómo se estaba haciendo, pero en el segundo caso la empresa en cuestión ya tiene una nueva tarea que llevar a cabo y es preocuparse de ese cliente descontento, e intentar que ese cliente cambie la valoración que tiene sobre la marca.
Además de esto, la charla dio muchas más pistas acerca de cómo trabajar en la reputación online, pero esta me pareció muy interesante y además es otra muestra más de cómo Google está presente en muchos aspectos para una empresa en el mercado de Internet.
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